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SIGUE LA REPRESIÒN

agosto 16, 2009

EL QUE SOBRAS ERES TÙ, MISERABLE TXAKURRA

EL QUE SOBRAS ERES TÙ, MISERABLE TXAKURRA

El despreciable fascista usurpador y lacayo de Madrid, Francisco Lòpez, sigue mostrando su atroz odio al nacionalismo vasco y como si fuese un franquito cualquiera manda a toda su basura represora a reprimir a nuestros abertzales por medio de sus despreciables y cobardes txakurras.
El motivo es por el simple hecho de que los hijos de Euskal Herria recuerdan a sus presos, a esos heroìcos patriotas que por luchar por la libertad de su patria permanecen secuestrados en las mazmorras del criminal gobierno invasor español.
Naturalmente, cuando nuestro amado ejèrcito de liberaciòn nacional responda con las mismas armas a tan cobarde y criminal enemigo, entonces se quejaràn, todavìa no han aprendido, porque sus ideas prepotentes y fascistas no les da la suficiente mentalidad para aprenderlo, que contra la atroz represiòn de un criminal extranjero, no hay màs que la lucha armado como soluciòn y que cada golpe, cada injusticia que recibe un vasco por luchar por sus derechos, serà un motivo de satisfacciòn cuando vea caer a uno de estos miserables mercenarios a sueldo.
Como en los tiempos de franco, las fiestas son convertidas en campos de batallas, dolor e indignaciòn. Como en los tiempos de Franco, los fascistas coartan cualquier tipo de manifestaciòn que no les agrade, co màs gracioso es que luego salen papanatas diceindo que no les dejan manifestarse y les agreden los abertzales ¡Cuanto cinismo! ¡Cuanta imbecilidad!
Por màs que el fascista Francisco Lòpez mande a su basura a agredir al pueblo por pegar o mostrar carteles de los verdaderos vascos, de los que aman y quieren la libertad de nuestra patria, por màs que quiera que no se muestren los carteles, no lo va a conseguir, pero ademàs ignora el espurio, que aunque no haya càrteles, somos miles y miles los que llevamos a nuestros presos en los corazones y eso sì, es imposible retirarlos.
A continuaciòn los hechos fascistas de este gobierno fantasmagòrico que con toda la desverguenza del mundo se dice vasco.

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Fotos de presos copan los espacios festivos tras la persecución policial
El inicio de las fiestas de Bilbo y la recta final de las de Donostia han estado marcados por la masiva presencia de fotos de presos políticos vascos, tanto en las paredes de las calles como en las manos de personas que participan en los festejos. En la capital guipuzcoana, las imágenes arrancadas por la Ertzaintza se han repuesto a diario. En Bilbo, decenas de fotos aparecieron en la bajada de las comparsas y el txupin.
GARA
La persecución de las imágenes de presos políticos vascos desatada este verano en espacios festivos públicos y privados sigue teniendo un efecto contrario al buscado por sus impulsores. Aunque en la mayoría de los medios sólo trasciendan las operaciones policiales de retirada de retratos en calles, txosnas o locales abertzales, la presencia de las fotos ha sido mayor que nunca tanto en Donostia, como en las fiestas de Bilbo que acaban de arrancar, así como en la mayoría de los pueblos y barrios del país.
En el caso de la capital guipuzcoana, los vecinos y visitantes de la Parte Vieja han podido comprobar cómo las fotos y pancartas retiradas periódicamente por las patrullas de ertzainas eran reemplazadas durante la noche por más y más imágenes, de modo que a la conclusión de las fiestas en sus calles los prisioneros aparecen de modo omnipresente. Como ha ocurrido en otras muchas localidades, las fotos se han distribuido también a través de pequeñas pegatinas. Y decenas de retratos han sido llevados incluso a movilizaciones prohibidas, como la convocada el viernes por Etxerat o la impulsada el sábado por el movimiento pro-amnistía. Ambas concluyeron con cargas policiales.
El apoyo a los represaliados a través de sus imágenes ha alcanzado también a otros escenarios sin contenido reivindicativo inicial, como la kalejira de aficionados de la Real Sociedad para acudir al partido del centenario en Anoeta, en la noche del sábado. La Ertzaintza interpretó esta presencia como una «infiltración» y cargó también contra este acto, pero las fotos aparecieron después en las gradas de Anoeta. Otro tanto ocurrió en actos festivos como el «abordaje» pirata del lunes.
Por lo que respecta a Bilbo, varios medios madrileños admi- tían ayer que durante el acto de inicio festivo se escucharon insistentes gritos en favor de los presos, así como que en la Plaza del Arriaga hubo imágenes de presos. El diario “El Mundo” incluía tres de ellas obtenidas en el recinto de las txosnas, pero bajo este titular: «Los radicales rebajan en Bilbo su apoyo a ETA». El mensaje oficial único es que el Gobierno de Patxi López está siendo efectivo en esta batalla, aunque las imágenes lo contradigan totalmente.
Mensajes de «Non dago Jon?», exigiendo respuestas sobre la desaparición del militante de ETA Jon Anza, han sido otra constante. Y una gran pancarta con ese lema se dejó ver en el Arriaga, así como en las txosnas.
Un detenido
Este panorama se produce después de que en la Aste Nagusia de Donostia se hayan producido cargas policiales en cuatro días diferentes contra movilizaciones de la izquierda abertzale. Las últimas tuvieron lugar el sábado en diferentes puntos de la ciudad y produjeron al menos dos heridos y otros contusionados. Estas consecuencias fueron minimizadas por los medios y no ha habido información oficial sobre su estado, ni tampoco sobre el del hombre de 85 años evacuado en ambulancia tras la carga del viernes.
La confusión reina además sobre los retenidos o detenidos. El Departamento de Interior sólo informó de un arresto el sábado, en la Avenida Sancho el Sabio, cuando acudía a Anoeta. El juez lo dejó libre ayer.
La Ertzaintza carga anoche en el centro de Gernika causando hasta 20 heridos por un «triki-poteo»
La Ertzaintza cargó de nuevo anoche, causando numerosos contusionados y cuatro arrestados confirmados oficialmente, contra centenares de gernikarras, niños y mayores, que se encontraban a última hora de la tarde en el centro de su localidad celebrando sus fiestas. Tan sólo unas horas antes había tenido lugar una multitudinaria comida popular para 4.500 personas, por lo que las calles se encontraban repletas. La razón esgrimida para la carga fue que un triki-poteo en solidaridad con los presos vascos iba a dar inicio.
Entrada ya la noche, testigos de los hechos informaron a GARA de que el número de heridos y contusionados bien por los pelotazos lanzados, bien por culatazos o bien por empujones y golpes puede llegar a la veintena. Los testigos insistían en que los detenidos primero fueron golpeados: «Uno de ellos sangraba de la ceja cuando fue metido en el furgón policial, y el otro tenía la camiseta totalmente destrozada». Más tarde se supo que dos de los detenidos son de Gernika, uno de Forua y otro de Barakaldo.
Indicaron que después de que la Audiencia Nacional prohibiera el pregón de inicio de las fiestas por ser Etxerat y el grupo de rugby del pueblo los encargados de leerlo, y tras vetarse también una kalejira prevista para ayer, estaba previsto un triki-poteo en defensa de los derechos de los presos para la noche de ayer. Esta cita, organizada de manera alternativa, había contado con el apoyo de veinticinco bares que se habían comprometido a quitar la música durante treinta minutos por esta misma razón.
Nada más reunirse en el recinto de txosnas y prepararse con petos y portando las imágenes de los presos, los participantes se dirigieron a la calle Pablo Picasso. Pero sin que hubieran recorrido siquiera cien metros llegó la carga de la Ertzaintza y las primeras carreras. Los testigos apuntaban a GARA que los agentes «iban como locos, tiraban a la gente por las escaleras, les daba igual todo».
Añadieron que las cargas fueron respondidas por los vecinos con lanzamientos de sillas y de botellas. La Ertzaintza respondió con más cargas y antes de abandonar el lugar se personó en la herriko taberna y en el recinto de txosnas, donde los uniformados volvieron a cargar.O.L.
Julen Pascual, 72 años: «A un hombre le pegaron con el fusil en la nariz por defenderme»
La existencia de agredidos por la Ertzaintza que ni siquiera participaban en las manifestaciones prohibidas en Donostia está siendo ocultada a nivel oficial, pero no es difícil recabar testimonios sobre la realidad de los hechos. Una de las personas que se ha puesto en contacto con GARA para dar detalles se llama Julen Pascual y tiene 72 años. Se declaraba indignado después de ver el tratamiento de la carga del sábado dada por ETB en su noticiario del mediodía de ayer domingo, y decidió telefonear directamente a los medios. Él mismo fue agredido junto al Kursaal. Pero sobre todo quería recalcar que la persona que apareció sangrando de la nariz en las imágenes de televisión y de la prensa escrita no fue víctima de una caída, como afirma la versión oficial, sino que recibió un culatazo de un ertzaina.
Pascual narraba que transitaba junto a su mujer entre el Kursaal y el Paseo de Colón cuando vieron a dos personas retenidas por la Ertzaintza. «Nos quedamos mirando a ver qué pasaba, y entonces llegaron tres furgonetas y un agente nos gritó `fuera’. A mi mujer le empujaron. Les preguntamos cómo se podía hacer eso a una persona que tiene 65 años de edad, y entonces vino corriendo otro agente más bajo que el anterior. Éste no tenía la hoja verde en el hombro del anterior, no sé si mandaría menos, pero el caso es que vino en actitud muy agresiva y me metió un empujón».
«Estoy operado hace unos meses, tengo una prótesis, y por eso me tambaleé -continuaba su relato-. Entonces vino un señor de pelo blanco y les dijo a los ertzainas que por qué no se metían con los jóvenes, que yo no había hecho nada. Entonces, el policía pequeño le pegó un empujón y luego le dio con el fusil en toda la cabeza».
El testigo ponía énfasis en remarcar que el herido «ni se tropezó ni cayó». Los periodistas que estaban presentes cerca, al iniciarse ahí la manifestación, difundieron que había sido atendido por la DYA, pero no del motivo de su herida. La versión oficial dada por las agencias posteriormente era que «un hombre de 64 años se ha tropezado y ha caído al suelo al ser sorprendido por las cargas policiales en el cruce del Paseo de Colón con la calle Aguirre Miramón».
Julen Pascual no sólo quería aclarar lo sucedido, sino transmitir su agradecimiento al agredido por haber salido en su defensa. Añadía que en el mismo lugar «le pegaron varios golpes a una chica, ¡pobre hija! ¿Estamos contra la violencia de género y no contra esto?». Y explicaba que a otro joven «le pegaron en el brazo y nos dijo que iba a ver si lo tenía roto».
Este testigo de los hechos concluía así: «Reto al señor Ares a que me diga que eso no ocurrió así. A los 72 años ya no tengo miedo a hablar. Antes decíamos que los `grises’ salían drogados, y desde luego tengo claro que ese ertzaina no iba normal».R.S.

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