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MANI ANTITORTURA

octubre 31, 2010

CONTRA LA TORTURA


Ayer en Donosti se efectuó una manifestación contra la tortura como ya se había anunciado. Desde aquí nos sumamos a ese ¡Basta ya! contra esa cobarde práctica digna de los mayores fascistas y es que no son otra cosa, no pueden ser otra cosa quienes siguen por la fuerza de las armas y el terror sometiendo a un pueblo pequeño que no ha hecho daño a nadie.
Así transcurrió la manifestación desde el punto de Gara.

Una multitud pide en Donostia la desaparición de la tortura
Miles de personas recorrieron ayer las calles de Donostia para denunciar los últimos casos de tortura y exigir que se dé fin a esta práctica «escondida y silenciada». Reclamaron compromisos claros para su erradicación y para «desmontar todo el entramado que hace posible esta lacra». Desde TAT instaron a la ciudadanía a seguir trabajando y forzando a los responsables políticos para eliminar la tortura, «trabajando, movilizándose y comprometiéndose».
Un ensordecedor «Ez, ez ez, torturarik ez!» resonó a la entrada del túnel del Antiguo, y su eco caló entre los participantes en la manifestación, sobre todo en aquellos que sujetaban la pancarta, personas torturadas y familiares y amigos de ciudadanos vascos detenidos y maltratados en comisaría que caminaban junto a los representantes de Tortutaren Aurkako Taldea (TAT).
El apoyo les llegó a todos ellos desde las aceras, repletas de personas que recibían la cabecera de la marcha entre aplausos y gritos de apoyo. Tras la primera línea de la manifestación se situaron representantes de partidos políticos y agentes sociales y sindicales. Entre las caras conocidas se econtraban miembros de la izquierda abertzale como Rufi Etxeberria, Tasio Erkizia, Jone Goirizelaia, Niko Moreno, Miren Legorburu o Mariné Pueyo; Oxel Erostarbe y Rebeca Ubera en representación de Aralar o Maiorga Ramírez y Santi Merino en nombre de EA. En la cabecera también se podía reconocer a los responsables de los sindicatos LAB y ELA, Ainhoa Etxaide y Adolfo Txiki Muñoz, y al representante de CCOO, Jesus Uzkudun, entre otros.
La gente, que se agolpaba en el Paseo de la Concha, fue poco a poco sumándose a la marcha. Durante todo el recorrido los gritos contra de la tortura y contra aquellos que la ejercen o la amparan fueron incesantes: «¡La Policía tortura y asesina!», «¡Estado español, torturador!», «Zipaioek torturatzen dute!». «Hablan de paz, detienen y torturan!», «Errepresioa ez da bidea!». Los manifestantes también mostraron su apoyo a los represaliados y represaliadas vascas, así como a los jóvenes detenidos esta pasada semana.
Frente a la catedral del Buen Pastor una escenificación dramática llevó desde el recuerdo a la retina las prácticas que se llevan a cabo en las comisarías. Varios jóvenes simularon métodos de tortura, tales como «la bolsa», «la bañera» y «los electrodos». Posteriormente se supo que las personas que participaron en este acto simbólico fueron identificadas por la Ertzaintza y amenazadas con que serían querelladas en caso de injuriar a las FSE.
Precisamente, muchas personas se encontraban aún sin alcanzar este punto cuando la cabecera de la manifestación se adentró en el Boulevar de la capital guipuzcoana. Según el recuento realizado por GARA, alrededor de 20.500 personas participaron en la movilización contra la tortura de ayer.
A todas ellas les quisieron agradecer su participación y su compromiso las representantes de TAT Ane Ituño y Lorea Bilbao, que tomaron la palabra durante el acto final.
«Realidad silenciada»
Tras los compases de la txalaparta, ambas denunciaron que la tortura es una realidad oculta en nuestra sociedad: «La utilización de la tortura se decide a escondidas en algunas oficinas de Madrid, se tortura a escondidas en las comisarías y los cientos de testimonios de tortura son sistemáticamente escondidos y silenciados», remarcaron.
Por lo tanto, en un acto de justicia y memoria, quisieron enumerar uno a uno a las víctimas mortales de esta práctica: Mikel Arrastia, María Mercedes Ancheta, José Maria Quesada, Manuel Tomás, Antonio Goñi, Juanjo Munduate, Alfredo Valcarcel, Jose Arregi, Esteban Muruetagoiena, Mikel Zabaltza, Juan Calvo, Gurutze Iantzi y Xabier Kalparsoro fueron los nombrados por TAT. Nada más oir el último nombre el público interrumpió de manera espontánea al grito de «Ez ez ez, herriak ez du barkatuko!».
Ituño y Bilbao hicieron hincapié en que estos últimos días la tortura se ha situado más que nunca en el centro de la actualidad a causa de los procesos judiciales que se han llevado a cabo para juzgar casos de tortura. Así, recordaron que esta misma semana cinco policías españoles se han sentado en el banquillo acusados de torturar a Maite Orue, y en Donostia han hecho lo propio quince guardias civiles a causa de las torturas a las que fueron sometidos los lesakarras Igor Portu y Mattin Sarasola.
Estos juicios y la misma manifestación han dejado a las claras, en opinión de TAT, la existencia de esta lacra «silenciada», y consideraron que representa un paso importante «de cara a superar de una vez por todas esta violencia brutal inhumana, y sexista». Asimismo valoraron positivamente que agentes políticos, sindicatos y sociales se hayan unido a las voces contra la tortura.
No quisieron obviar, sin embargo, que esta misma semana varios jóvenes han denunciado haber sido torturados a manos de la Policía española. Incluso, uno de ellos, Egoi Irisarri, ha tenido que ser trasladado a un centro hospitalario después de sufrir intensos golpes en los testículos durante la incomunicación. «Los jóvenes detenidos y torturados estos últimos días deben ser los últimos, no podemos dejar que los ciudadanos de este país sean detenidos y torturados con total impunidad; no podemos dejar que en base a declaraciones realizadas bajo tortura sean juzgados y acusados; no podemos permitir la persecución judicial y policial a la que se someten a las personas que denuncian torturas», denunciaron.
En palabras de TAT, no se puede continuar permitiendo que «los torturadores tengan la impunidad para poner una sola bolsa de plástico más sobre la cabeza de ningún detenido, no podemos permitir que las mujeres detenidas sigan sufriendo humillaciones y vejaciones sexuales, ya basta!».
En este sentido, consideran necesario que se acabe con la incomunicación y se deseche la legislación excepcional, así como la desaparición la Audiencia Nacional española. «Hay que desmontar todo el entramado que hace posible la utilización de esta lacra, emperezando desde las oficinas de La Moncloa y terminando en los calabozos tanto de la Policía Nacional, de la Guardia Civil como de la Ertzaintza».
Implicación de la ciudadanía
Para dar fin a esta práctica apelaron a los responsables políticos: «la tortura es una decisión política y, por lo tanto, el dar fin a la tortura también debe serlo».
No obstante opinaron que debe ser «responsabilidad de la ciudadanía forzar a ello a los responsables políticos de la tortura», lo que exige «trabajo, denuncia, compromiso, movilización y tomar parte en organizaciones internacionales». Ituño y Bilbao mostraron el compromiso de TAT para seguir abordando estos caminos a instaron a la ciudadanía a que se una en ese quehacer.