ZAPATERO EN BARAKALDO

QUEDATE EN TU PAÌS

QUEDATE EN TU PAÌS

De nueva cuenta un jefe del invasor español pisa sin un asomo de vergûenza nuestra patria. Josè Luis Rodriguez Zapateros, presidente del pais invasor llegò a Barakaldo para un mitin sobre las elecciones al parlamento Eurepeo, en donde como es natural estaba el impostor autonombrado lendakari vasco.
El invasor pidiò a nuestro glorioso ejèrcito de liberaciòn nacional que deje la violencia de una vez y para siempre. Es decir, este baboso quiere que los vascos agachen la cabeza mientras que ellos, los invasores, nos siguen sometiendo por la fuerza de las armas.
Pide este pelafustan que ETA deje la violencia cuando tenemos un hermano desaparecido que lo màs probable es que lo hayan torturado y asesinado.
En otra de sus absurdas y estùpidas parrafadas dice: “No voy a fallar a Patxi Lòpez ni a la mayorìa de los vascos que quieren ganar la paz para esta tierra”
Al tal Francisco seguro que no le falla, ya lo colocò en donde no le corresponde, no le queda màs que defenderlo en el puesto aunque para ello tendrìa que usar al ejèrcito. En cuanto a los vascos,la mejor forma de que no nos falle es marchàndose a su tierra y no volviendo màs a este paìs que lo tiene oprimido. Serìa la forma de que ganemos la paz, olvidàndose de nosotros para siempre.
Como no podìa ser de otra manera, este anormal felicitò a su achichincle o lacayo por no humillarse ante nadie. No sabe, porque los anormales no saben o quieren saber nada, que los ùnicos que humillan a nuestro pueblo son ellos, los que nos invaden y que es nuestro pueblo quien no se humilla ante tanta mierda y por ello tiene la gloria de tener un ejèrcito, que pese a luchar contra fuerzas invasoras infinitamente superiores, ha sabido darles guerra durante 40 años hacièndoles morder el polvo en numerosas ocasiones y escribiendo pàginas de gloria con letras de oro que ya estàn en la historia.
Dice que el paìs vasco sea reconocido por su capacidad de convivir. Es muy sencillo señor Zapatero, vayase mucho a la mierda y llevese a todos sus lacayos como el Francisco Lòpez y demàs basuras y entonces, no le quepa la màs mìnima duda, que sabremos convivir en paz y en armonia. Pero, mientras se sigan empeñando en mantenernos sometidos a su paìs, ese paìs que no queremos, no sueñe con la paz, èsta es imposible, porque en este caso paz es claudicaciòn y sometimiento y eso no lo va a tener.

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Una respuesta to “ZAPATERO EN BARAKALDO”

  1. clandestinidad Says:

    Pasamos a la clandestinidad: épocas oscurantistas nos meten en los sótanos, en las catacumbas, en las cloacas. Pasaremos de la atmósfera gris que nos envuelve al humo negro más denso, a la negrura de las dictaduras. En ello están. En el retroceso: lo retrógrado de la vida.

    Nada sucede por casualidad ni porque llevemos tatuado el destino en la frente. Lo andábamos buscando. El obrero aspira a ser jefe que domina a los obreros: el jefe a apretar las clavijas de las cuentas corrientes, a pisar duro en el cuello de los obreros. Pero no nos engañemos: nadie desea ser obrero hoy en día. Da vergüenza. El mundo de las apariencias. El del quiero y no puedo. Embadurnarse la cara con cosméticos de “Todo a 1 euro”. Salir a la calle con el maquillaje de la democracia. Como si existiera.

    Votar al PP significa desear un dictador. Alguien a quien admirar y odiar a partes iguales. Habrá quien sólo admire el estilo barriobajero de su líder. ¿Lo utilizará para atraer al populacho? O quizá, es lo más probable, su naturaleza le ha dotado de una mala sangre corrompida que gana en espesura y malas artes a su maestro: a su Franco.

    Cada pueblo tiene lo que merece. Lo he oído muchas veces. Y me niego a pensar que existen verdades como esa. Pasaré a la clandestinidad. Ya he estado en ella, no he dejado de estar en ella. Pero algunos, puede que más jóvenes o más ingenuos, tendrán que acostumbrarse: torear a las autoridades con la capa mágica que nos haga invisibles. Porque quien crea en “derechos” se engañará; quién piense que, aquí, en España, existen “libertades”, será un tonto de capirote: ni siquiera tenemos la libertad de comprar lo necesario.

    Clandestinamente nos expresamos delante de cuatro amigos: ni uno más. Y bebemos a escondidas y fumamos a escondidas (incluso el tabaco del Estado). Clandestinamente anotaremos los teléfonos en nuestras agendas o nuestros móviles: en clave enrevesada que no recordaremos nosotros pero sí descifrará la policía si caen en sus manos. Clandestinamente utilizaremos el doble sentido en las conversaciones telefónicas. La era del control: la tecnología al servicio del espía, del gobierno, del poder.

    El primer paso: utilizar un “Alias” que no nos servirá para escondernos, pero que garantiza la tranquilidad de no usar nuestro DNI. Y además, es tan poéticamente romántico. Clandestinamente seré, a partir de este momento, el número pi: TRES CATORCE DIECISÉIS. Vosotros, los que aspiréis a ser clandestinos, ir buscando un nuevo nombre. Llegan tiempos de persecución y maltrato. De mentiras absolutistas impuestas. De pensamiento plano. De golpes de pecho ante los altares… de hipocresía…

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