RECUERDOS DE LA LUCHA VI

HUELGA GENERALES POR HERMANOS ASESINADOS

Euskal Herria seguìa despreciando a los odiosos y despreciables terroristas. Cuando no habìa manifestaciones habìa asambleas para preparar la lucha a llevar a cabo. Junto a la amnistia el reclamo màs popular era el que se fueran estas miserables fuerzas de ocupaciòn que para lo ùnico que servìan era para infundir el terror entre los ciudadanos indefensos.
La masacre de Vitoria estaba viva en el recuerdo de los vascos. Pequeñas escaramuzas se seguìan suscitando de contìnuo por pueblos y ciudades, siempre al acudir a masacrar al pueblo las bestias uniformadas cuando èste en su propio paìs manifestaba su rechazo a la prisiòn de los hermanos o pedia libertad para su pueblo.Y asì llegò el mes de septiembre. Era un domingo a la tarde. En el puerto pesquero de Fuenterrabìa la gente disfrutaba la soleada tarde.
Numerosos patriotas sin oolvidar a los hermanos presos hicieron una manifestaciòn màs de las miles que se daban por toda Euskal Herria para exigir la libertad de los que arriesgaron la vida por la libertad.
Si en Vitoria los terroristas asesinos se vestian de gris, ahora lo hacìan de verde.
La manifestaciòn transcurrìa pacìficamente hasta que como siempre llegaron los terrorista a infundir el terror entre la poblaciòn.
Comenzaron a disparar sus armas. La gente despavorida buscaba refugio. En la plaza, la gente se habìa mantenido ajena a la manifestaciòn, a pesar de lo cual hasta ahì llegaron los criminales invasores para cargar contra las personoas sin importar si eran mujeres, niños o ancianos.
El joven Zabala, quien rondaba los veinte años, saliò corriendo como la demàs gente. No puedo alcanzar un refugio, un criminal extranjero le dio un tiro por la espalda acabando con la vida del joven vasco.
El cobarde asesino, la miserable alimaña, corriò tras cometer el crimen a buscar refigio como rata asquerosa entre los demàs asesinos a sueldo que seguìan masacrando al pueblo.
El asesinato como siempre quedarìa impune. Para estos perros rabiosos no hay castigo, jamàs pisan una càrcel, quizàs hasta un premio puedan recibir por asesinar a un vasco.
Pero si la vida de un hermano asesinado por el hecho de ser vasco en su propia tierra, no vale para estas alimañas y sus jefes, para los vascos vale demasiado y una vez màs la respuesta de nuestro pueblo fue contundente. Por tres dìas consecutivos y de nueva cuenta, las calles de nuestra Euskal Herria se convertìan en autènticos campos de batalla. Por tres dìas consecutivos las calles siempre alegres de nuestra amada Euskal Herria se mostraban desiertas salvo en las horas de la lucha, en donde miles de patriotas con las armas de sus manos se enfrentaban a las bestiales fuerzas de la represiòn armadas hasta los dientes.
Una vez màs el pueblo vasco supo responder con gran bravura a las embestidas del criminal invasor.
Pero septiembre era un mes de lucha, sobre todo en el primer aniversario de los asesinatos franquistas en el que dos gudaris habìan sido fusilados por el règimen franquista, ya agonizante.
La concentraciòn en la zona de Dosnoti se pensaba hacer en Zarauz, pueblo adoptivo del inmenso luchador Juan Paredes Manot (Txiki) quien ante el paredòn y de cara a sus asesinos, entonò el Eusko Gudariak. Para los que no desearan o pudiesen ir a Zarauz se tratò de hacer una misa recuerdo en la catedral de Buen Pastor, la cual fue prohibida y no se pudo celebrar, con frustraciòn para cientos de patriotas que esperaban la misa para rendir homenaja a nuestros patriotas. Mientras tanto el pueblo de Zarauz era tomado por las fuerzas de ocupaciòn. Miles de jòvenes patriotas trataban de llegar al bello pueblo, pero ante la imposibilidad de romper el cerco creado por los innumerables txakurras no quedaba màs remedio que emprender el camino de vuelta sin poder rendir el homenaje merecido a tan glorioso gudari.
Las cargas policiales fueron frecuentes por diversos lugares en donde de igual manera se intentò hacer estos homenajes.
Fue el 76, el primer años que se vivìa sin el dictador, una año de terrible represiòn, en donde manifestaciones y asambleas se veìan reprimidas con terrible violencia. Sin embargo y a pesar de las numeras detenciones y de los numeros heridos que resultaban en las que muchas veces eran autènticas masacres, las juventudes abertzales respondìan a las agresiones con verdadero heroismo jugàndose la vida ante las fuerzas criminales del estado invasor.
Por otra parte nuestro glorioso ejèrcito de liberaciòn nacional cada dìa se hacìa màs fuerte y no iban a tardar a llegar a causar màs de cien bajas en un año, cifra por demàs considerable teniendo en cuenta la diferencia de fuerzas.
El amor de nuestro pueblo hacia los hèroes de vanguardia que arriesgan sus vidas por conseguirnos una patria libre y soberana era inmenso.
Y fue en Marzo del siguiente año por si alguien lo dudaba, cuando iba a quedar por demàs demostrado ese amor hacìa nuestros gudaris.
Por la ciudad guipuzcoana de Itxaso, como a las cinco de la tarde, va circulando un automòvil. En su interior viajan tres hèroes de la revoluciòn vasca pertenecientes a ETA. Ellos son Sebastiàn Goikoetxea, Nicolàs Mendizabal y Francisco Aldarrondo.
Llegaban de Donosti, en donde habìan estado comiendo en un restaurante de Eguia y al parecer fue ahì en donde fueron detectados por los enemigos.
Fuerzas invasoras de la guardia civil los estàn esperando y han montado un cerco para acribillarlos.
Cuando tienen el vehìculo a tiro comienzan a disprara a discreciòn sin darles la màs mìnima oportunidad de defensa ni tan squiera de rendiciòn. Los dos primeros reciben gran cantidad de balas en sus cuerpos para morir en el acto mientras que Fran Aldarrondo consigue salir vivo de milagro, aunque gravemente herido, tras recibir varios impactos de bala.
En cuanto se conoce la noticia Euskal Herria se prepara para librar una nueva batalla.
En Donosti, a las ocho de la noche, la Plaza de la Constituciòn es de nuevo el escenario de una asamblea. En èsta se informa sobre lo sucedido y se convoca la huelga general para los dìas siguientes.
La indignaciòn por estos brutales asesinatos es grande. El pueblo vasco se da cuenta que la pena de muerte si bien ha sido abolida oficialmente en España, en Euskal Herria la van a aplicar en la calle sin juicios de ninguna clase.
Tras la asamblea sale una nutirida manifestaciòn rumbo al bulevar. Los gritos de los manifestantes retumban por toda la parte vieja: ¡Po-li-cìa a-se-sina! ¡ETA, ma-ta-los! ¡ETA, herria zer kin! ¡Zuek fascista zarete terrorista!…
La manifestaciòn avanzando por la calle mayor està cerca del bulevar cuando se oyen las sirenas de las fuerzas invasoras, de los terroristas vestidos de gris o gristapo. Como locos avanzan hacia la manifestaciòn haciendo que los manifestantes se disuelvan y busquen refugio en los portales de la Parte Vieja. Como siempre siguen empleando la fuerza para imponer la sinrazòn de sus locas, estùpidas y atrofiadas mentes.
Los tres dìas siguientes volveràn a ser escenarios de grandes luchas y una vez màs, mientras la huelga general es total, Euskal Herria demostrarà que los ùnicos despreciables terroristas que existen en nuestro paìs son estas fuerzas criminales de inavasiòn y los gobiernos que los mandan.

+++Marcel Garcìa. Asesinado en control de la guardia civil en Lasarte el 16 de octubre de 1982

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