TERRORISMO

Son las cuatro de la madrugada de un día cualquiera y en un pueblo cualquiera de Euskal Herria, no importa si es invierno o verano. El pueblo está en calma y dueme acompañado por el silencio de la noche. Numerosos furgones de hombres armados con uniformes salen de repente de una calle y se detiene junto a un portal. En una casa un joven duerme tranquilamente junto a su familia. Se acostó tranquilo sin sospechar que a esta hora va a ser levantado violentamente de la cama. No sabe que hace unas horan han detenido a un amigo de él y lo acusan de ser de ETA y esto, y el ser un nacionalista vasco es más que suficiente para convertirse en sospechoso de pertenecer a ETA y por lo tanto poder ser detenido y encarcelado o torturado.
La familia sigue dormida sin que haya escuchado el suave ruidos de los motores ni la subida sigilosa por las escaleras de los hombres armados que se han apostado junto a la puerta. De repente la familia se despierta al escuchar los fuertes golpes en la puerta y voces que gritan policía. Sobresaltada la familia tiembla cuando sin tiempo a ir a abrir la puerta está se abre de golpe al romperse la cerradura. El matrimonio, gente ya de edad, se levantan espantados. Los hombres armados a grito limpio preguntan por uno de los hijos quien está en la cama aterrorizado sin saber que hacer. La policái entra en su cuarto al igual que en los otros y levantan al resto de los hermanos sobre los que llueven golpes por todos los sitios hasta que se dan cuenta quién es al que buscan. A patadas, puñetazos y estirándole de los pelos se lo llevan escaleras abajo para subirlo a un furgon y entonces los furgones hacen todo un escándalo con sus sirenas para que el pueblo sepa que son ellos los fuertes. Los momentos de angustia vividos por la familia han sido indescriptibles, nerviosos comienza a pensar que hacer, hay que llamar de inmediato a un abogado que defienda a los vascos. Mientras el joven secuestrado es alojado en el fondo de una habitación o sala de tortura, ahí recibira mil golpes para tras unos días de angustia ser llevado al juez que lo dejará libre por falta de pruebas. Resultó ser inocente. Regreserá a casa, pero ni a él ni a la familia jamás se les olvidará los momentos de terror vividos por unos hombres llegados del extranjero con la misión de apalear, detener o matar vascos si es preciso. Escenas como ésta de autentico terrorismo se han dado a ciento en Euskal Herria.
En Euskal Herria hay miles de hombres armados para imponer sus leyes por medio del terror, son hombres extranjeros que visten uniformes de verde, de azul o de paisano y se llaman guadia civiles, policias armadas, antes y ahora nacionales y la policía secreta, al margen todo esto están los militares y…cómo no, la policía llamada vasca y que son más españoles que Franco
Cuando el fascismo hace una manifestación están estas fuerzas prestas para potegerlos, cuando la manifestación la hace la izquierda patriótica vasca están listos para masacrarlos, cualquier manifestante puede ser encarcelado por apología del terrorismo si se le ocurre dar un viva a ETA. Mostrar hoy en día las ideas nacionalistas es jugarse la libertad, además de ser torturado y recibir multas impagables. No importa que un partido político esté legalmente constituido y cuente con una cantidad importante de votos en las elecciones, como es nacionalista y no condena a sus hermanos se les ilegaliza se les encarcela y listo, todo solucionado. Mientras tanto la gente de derechas o en su defectos españoles llegados a Euskal Herria, la tierra que les dio un vivir digno que no hallaban en su país, se quejan de que son hostigados por las salvajes ordas de la izquierda patriotica vasca; pero claro, por lo pronto si están tan mal en el país que los acogió con los brazos abiertos no se van a su tranquila España en donde de seguro no serán molestados por estos salvajes vascos. En sus mentes podridas por la propaganda española no se dan cuenta que en Euskal Herria, en el país de los vascos, el único que sufre un verdadero terror es el pueblo vasco, el auténtico, al que no le queda más remedio que callarse para no sufrir la terrible represión que el invasor lleva a todo aquel que muestra la más mínima simpatía hacia el nacionalismo, hacia la libertad. Ellos son los únicos y verdaderos terroristas.

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